Guapis: la fina línea entre la crítica y la sexualización

Durante las últimas semanas, Netflix se ha visto envuelta en una polémica por la publicación de la portada y la sinopsis de una de sus últimas “adquisiciones”: la película Guapis o Cuties

El peligro de la relación de los menores con las redes sociales, la presión social sobre la mujer, la explotación de la feminidad como recurso erróneo, las dificultades a la hora de convivir entre dos culturasGuapis es un film lleno de crítica social que, con mayor o menor acierto, nada tiene que ver con aquello que se deduce del cartel inicial de promoción de Netflix. En él, se mostraba a unas menores mostrando su cuerpo de forma hipersexualizada, cayendo en el mismo error que la película quiere criticar.

¿Son justas las críticas a la película sin haberla visto todavía?

Una vez visualizada la película, no considero que la misma incite a la pederastia o la pedofilia, ni mucho menos. Sin embargo, el daño ya está hecho y mucha gente ya ha juzgado “la película por su portada”.

Anuncios

Maïmouna Doucouré asegura que ella también se enteró de la imagen escogida por Netflix al mismo tiempo que el resto del mundo, pero esto no evitó que recibiera incluso amenazas de muerte por ella.

Aquí se puede ver la diferencia entre la portada escogida por la editora para la versión original en francés de la película (Mignonnes) y la portada elegida por parte de Netflix para la misma (Cuties).

***

Pero, ¿qué nos deja la película?

Aunque considero que posiblemente su guión y su ejecución son mejorables, ya que deja algunas líneas importantes sin resolver, pienso que la temática que promueve es muy interesante. 

Hay momentos bastante incómodos, quizás porque no estamos acostumbrados a ver a un grupo de niñas de 11 años comportarse con actitudes que consideramos “adultas”. Sin embargo, cabe destacar que la misma autora cuenta que para hacer la película primero hizo un trabajo de campo, observando y entrevistando a muchas niñas de esas edades y analizando sus costumbres y su entorno. 

El trasfondo es importante: igual que muestra cómo estas niñas son capaces de utilizar su feminidad para conseguir determinados objetivos o para meterse de lleno en el mundo de las redes sociales, también sabe mostrar su lado más humano e infantil. Al final son niñas, con inseguridades, dudas y mucha falsa información a las que, al final del día, lo que más ilusión les hace es quedar para comer golosinas. 

Posiblemente estemos tan ocupados con otras cosas, que no sepamos ver que nos encontramos ante un problema de fondo. Creo que tachar el tema de tabú juega en contra y pienso que esta película podría haber servido para desencadenar un debate importante. Pero, posiblemente al contrario de lo que esperaba la autora, esta sociedad aún no está preparada para hablar de estos temas que, si bien son sensibles y duros, son muy necesarios.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.