generaciones deprimidas

¿Por qué la generación Z y milenial están deprimidas?

Con el paso del tiempo, va aumentando la sensación de tristeza entre las personas jóvenes. Ya no se trata de casos aislados, lo cierto es que las nuevas generaciones tienen una sensación constante de tristeza, de vacío existencial y tienen problemas para encontrar el sentido de su paso por la vida. Es por ello que hay muchas personas que consideran que se trata de generaciones deprimidas.

Cada vez es más la gente joven que requiere del uso de fármacos para poder sobrellevar sus días. Además, un gran porcentaje está habituada a asistir al psicólogo con cierta regularidad, para que este pueda ayudarle a entender sus problemas y conseguir hacerles frente.

Sin embargo, esto no se trata de un problema exclusivo de las nuevas generaciones. De hecho, personas de todo tipo de edad, género y clase social se ven cada día sumidos en depresiones que les impiden llevar su vida con normalidad. ¿Las personas jóvenes están más deprimidas? ¿Existe una desestigmatización de la salud mental por parte de las nuevas generaciones? ¿Cuáles son los factores que hacen que los jóvenes sean más propensos a sufrir depresión? Hablamos de todo ello a continuación.

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Milenials y la generación Z: personas más deprimidas

Insomnio (problemas para conciliar el sueño), hipersomnia (dormir mucho y seguir cansado), pérdida de interés por actividades que antes eran placenteras, cambios en el cuerpo (aumento o disminución significativa de peso), disminución de la energía y la vitalidad, sentimientos de culpabilidad o sensación de inutilidad, incapacidad de concentrarse o constante pensamientos relacionados con la muerte. 

Seguramente estas sean sensaciones muy habituales para un gran número de las personas que estén leyendo ahora mismo este artículo. Se trata de emociones recurrentes para un gran porcentaje de la generación milenial (nacidos entre 1981 y 1995) y la generación Z (entre 1995 y 2010). 

El papel de la Pandemia en la salud mental de los jóvenes

La Pandemia ha tenido un papel fulminante en la salud mental de una gran cantidad de personas. Aspectos como la soledad del aislamiento obligatorio e incluso el miedo por el propio Covid-19 han supuesto un antes y un después para muchas personas. 

En particular, la gente más joven es la que se ha visto resentida por los aspectos devenidos de este problema. Esto se debe a que esta sección de la población suele necesitar un mayor contacto social y un desarrollo constante de las relaciones con otras personas. Es por ello que el aislamiento y la sensación de soledad que este generó, provocó un aumento de la sensación de tristeza en los más jóvenes.

Generación Z: de la soledad a la ansiedad social

La etapa de confinamiento no fue el único problema de la pandemia. De hecho, tras el aislamiento, comenzaron las dificultades para muchas personas. Esto se debe a que esta soledad devino para muchas personas en una ansiedad social que muchas de ellas todavía arrastran consigo. 

Después de varios meses conviviendo con nosotros mismos, y con muy poco nivel de socialización, tuvimos que aprender a enfrentarnos de nuevo a la vida real. Pero este proceso supuso un reto para muchas personas que vieron como sus habilidades sociales se habían reducido hasta mínimos. 

A día de hoy, muchas personas jóvenes tienen problemas a la hora de enfrentarse a grandes grupos de personas. Muchas de ellas han desarrollado nuevos miedos, como hablar en público o conocer gente nueva.

El papel de las redes sociales en la salud mental

Las redes sociales forman parte del día a día de muchas personas de la generación Z y de la milenial. Estas pueden suponer una gran ventaja, ya que es una vía para adquirir información y permite mantener el contacto con otras personas. Durante el confinamiento, de hecho, se convirtieron en aliadas de toda la población, para que el aislamiento no fuese completo. 

Sin embargo, las redes sociales también pueden suponer un problema para la salud de muchas personas. Esto se da, por ejemplo, cuando el individuo trata de suplir las relaciones reales con socializaciones virtuales. También cuando las utiliza para acceder a contenido que le hace daño y le expone a un mayor número de problemas o a agravar los que ya tiene. Es por ello que las redes sociales, mal utilizadas, pueden suponer un gran hándicap para la salud mental y contribuir a formar generaciones más deprimidas.

Nuevas generaciones deprimidas: problemas laborales

Sin duda, uno de los factores que más ha perjudicado a la salud mental de las nuevas generaciones son los problemas relacionados con la crisis económica y la falta de trabajo. 

Hay que tener en cuenta que muchos de los individuos de la generación milenial y la generación Z se criaron pensando que tener una carrera universitaria era sinónimo de porvenir. Es por eso que, después de gastar mucho dinero e ilusión en sus estudios, enfrentarse a una realidad diferente a la que les prometieron, pudo perjudicar su estabilidad emocional.

¿Ha aumentado el número de preocupaciones globales?

Otro factor a tener en cuenta respecto a la tendencia depresiva de las generaciones más jóvenes es que estas tienen más preocupaciones que antiguamente. La conciencia social respecto a temas como la migración, el feminismo y otro tipo de derechos, tienen un peso muy grande en el día a día de las generaciones milenial y Z. Se trata de problemas que antiguamente no tenían el mismo peso social. Las nuevas generaciones están mucho más concienciadas con la igualdad de derechos y, aunque esto es un paso enorme para el avance social, también supone un mayor nivel de preocupación. 

Ya no solamente sentimos inquietud por nuestros problemas como individuos, sino que vamos más allá y pensamos en cómo mejorar globalmente. Esta preocupación por tantos aspectos actuales, suponen un mayor nivel de ansiedad y crea generaciones más deprimidas.

Milenials y generación Z hablan sin tapujos de salud mental

Efectivamente son muchos los factores que hacen que las generaciones milenial y Z tiendan más a mostrarse deprimidas. Sin embargo, esto no es algo único en los más jóvenes, ya que, como decíamos al principio de este artículo, la depresión no entiende de edades, géneros o clases sociales. Y así ha sido toda la vida.

Pero lo que sí que es exclusivo de estas generaciones es la libertad con la que se habla del tema. La salud mental ha pasado de ser algo tabú a un tema ampliamente aceptado y tratado por la gran mayoría de personas jóvenes. ¿Y tú qué piensas? ¿Hay más depresión en las nuevas generaciones o simplemente tienen menos miedo a pronunciarse y hablar de sus emociones?

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