¿Cómo frenar la violencia contra las trabajadoras sexuales?

Hoy, en el Día Internacional para Eliminar la Violencia contra las Trabajadoras Sexuales, nos encontramos ante la situación de «alegalidad» de esta profesión en España y en muchos otros países. ¿Cómo frenar la violencia en un trabajo al que no se le quiere mirar a la cara?


¿Por qué existe este día?

Originalmente, este día empezó a ser celebrado con el objetivo de conmemorar el asesinato a 49 mujeres que ejercían trabajos sexuales. Estas fueron matadas a manos de «El Asesino de Green River», entre la década de los 80 y los 90, en la ciudad de Seattle.

Cuando Gary Leon Ridgway fue detenido, aseguró que su objetivo era matar al mayor número de prostitutas posibles, con el objetivo de limpiar las calles.

Un problema social

Sin embargo, este caso no es aislado. De hecho, en múltiples ocasiones a lo largo del tiempo, se han descubierto y denunciado situaciones de abuso, agresión o intimidación a trabajadoras sexuales en distintos países y, con ello, diferentes culturas.

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Sin ir más lejos, en España hace poco se estuvo hablando del caso de Marta Calvo, una chica asesinada mientras ejercía la prostitución. El asesino, Jorge Palma, que la descuartizó y enterró, ha sido involucrado en otras agresiones y muertes a prostitutas en la provincia de Alicante.

La percepción de la sociedad sobre este problema

Con los datos que se manejan, todo apunta a que Jorge Palma sería un asesino en serie; sin embargo, no hay manifestaciones que pidan justicia para las víctimas. Esto nos puede llevar a replantearnos la visión que tiene la sociedad acerca de este problema.

¿Cuando la persona asesinada es una prostituta, se cambia de percepción en cuanto al contexto? ¿Qué valor social se da a la muerte de una prostituta? ¿Este tipo de asesinatos son tratados mediáticamente de la misma forma que el resto?

Por otro lado, vemos que en muchas ocasiones la prostitución desemboca en en situaciones agresivas. ¿Quiere esto decir que la prostitución está inconscientemente ligada a la violencia? ¿Puede esto significar que la sociedad entiende el sexo violentamente? Si esto fuera así, ¿qué factores motivarían esta percepción?

El silencio político

Como decíamos al principio, la prostitución en este y otros muchos países, es alegal. Esto significa que no es ni legal, ni ilegal, lo que irremediablemente nos lleva a pensar que aquí todavía queda un debate pendiente sobre un problema social al que se mira de reojo y que muy pocos países son capaces de poner sobre la mesa.

La alegalidad es seguir dejando desregularizada una situación que afecta a muchas personas a nivel mundial; esta falta de regularización solo seguirá dejando desprovistas a numerosas mujeres que no tienen una ley a la que aferrarse. Esta postura juega en contra tanto de los derechos de aquellas mujeres que ejercen la prostitución por voluntad propia, como de las que lo hacen obligadas o coaccionadas.

Mirar hacia un lado solo deshumaniza a las trabajadoras sexuales, obviando su condición de personas, que es la que debería de primar.


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